La mayoría de empresas no cambia de agencia porque el marketing vaya mal.
Cambia porque no sabe qué está pasando.
Durante meses reciben informes, gráficas, métricas…
pero siguen sin poder responder a una pregunta sencilla:
¿esto está ayudando realmente a mi negocio?
Si necesitas confiar en la fe, no es marketing.
Es delegación ciega.
Primera señal: hablan mucho de acciones y poco de decisiones
“Esta semana hemos publicado…”
“Hemos optimizado…”
“Hemos lanzado…”
Todo eso describe trabajo.
Pero no describe pensamiento.
Una agencia profesional no solo ejecuta.
Justifica por qué lo hace antes de hacerlo.
Si nunca te explican qué no van a hacer y por qué, probablemente trabajan por inercia.
Segunda señal: miden actividad, no negocio
Seguidores
Clics
Impresiones
Alcance
Son métricas útiles para trabajar.
Pero insuficientes para decidir.
El marketing funciona cuando conecta con algo real:
- oportunidades comerciales
- coste por cliente
- valor del cliente
- margen
Si el informe no llega ahí, no te están contando el resultado, te están contando el proceso.
Tercera señal: todo tarda siempre lo mismo
“El SEO necesita tiempo”
“Las campañas necesitan aprender”
“Hay que esperar unos meses”
Es cierto… hasta que se convierte en respuesta universal.
Una estrategia profesional cambia constantemente:
ajusta inversión, modifica enfoque, elimina canales.
Si todo se mantiene igual durante meses, no es estabilidad.
Es piloto automático.
Cuarta señal: nunca te contradicen
Puede parecer cómodo, pero es mala señal.
Una agencia que conoce su trabajo discute decisiones:
presupuesto, promociones, producto, prioridades.
No porque quiera llevar razón.
Porque el marketing depende del negocio, no solo del canal.
Si siempre te dicen que sí, probablemente solo ejecutan encargos.
Quinta señal: no puedes explicar lo que hacen
Haz una prueba:
Intenta explicar en dos minutos a un socio o compañero qué está haciendo tu agencia.
Si no puedes, hay dos opciones:
- no te lo han explicado bien
- no existe realmente una estrategia clara
En ambos casos el problema es el mismo: no estás dirigiendo la inversión, la estás delegando.
Entonces… ¿cuándo está trabajando bien una agencia?
Cuando puedes responder con claridad:
- qué estamos intentando conseguir ahora
- por qué se hace así
- qué pasará si funciona
- qué cambia si no funciona
El marketing no debería ser una caja negra.
Debería ser una conversación.
Conclusión
No necesitas saber marketing para evaluar una agencia.
Necesitas entender tu negocio.
Una buena agencia hace el marketing más claro.
Una mala lo vuelve más complejo.
La diferencia suele notarse antes en las conversaciones que en las ventas.


